Hechizo de Luna
Llego en lo más profundo de la noche. Cuando el día no era mas que un manojo de silencios y oscuridad. La vi entre brumas, reconocí su silueta recortada por la luz que en la habitación se colaba.¿Cómo no hacerlo? Era su presencia motivo de que sintiera esas terribles mariposas revolotear en mi interior, como un misterioso enjambre, que hacia desaparecer el suelo que pisaba. Sentí su esencia rodearme solo con la llegada de su perfume, me imaginaba embriagándome con miles de rosas floreciendo en la más colorida de las primaveras. Y todo a su alrededor permanecía difuso y estático, tal vez su figura robaba toda mi atención y hasta el tiempo, como una vorágine de luz y vacío…o era que el mismo nos dejaba solos para disfrutar de la eternidad de nuestro encuentro, guiñándome el ojo con complicidad, regalándome un ratito de inmortalidad.
Se acercó paso a paso, haciéndome desear aun más que sus manos rozaran mi epidermis, casi podía sentir su tibieza, su suavidad en mi piel…esa fragancia que llenaba todos mis sentidos…su sabor…y despacio…con suma lentitud se acercó sinuosamente, contoneándose como una serpiente, hechizándome con su elíptico baile, haciéndome su presa, como ese ratoncillo que no puede prescindir de su encanto y no puede apartar la mirada de ella. Mientras la distancia se reducía a cero iba presintiendo sus besos ardorosos en mi boca, sus carnosos labios humedecidos besando los míos y su lengua de fuego, envolviendo en un espiral de llamas mi alma, haciéndome arder en el más profundo cielo de azufre. Es en esos momentos en donde no se planea nada y solo nace lo que la razón no sabe y el cuerpo recuerda…era mi alma la que la seducía.
La tomaba en mis brazos delicadamente, como quien toma la mas delicada flor del Edén y la lleva hacia un florero de algodón y espuma, besándola despacio, profundamente, sintiendo que nuestras respiraciones se acompasaban, latido con latido, pulsación con pulsación, mientras ella acariciaba mi espalda y su pecho se cobijaba junto al mío, como buscando el origen de mis latidos con su propio corazón. Pareciera que mi espíritu no podía esperar a que llegara a mí y se adelantaba para amarla, acortando la deliciosa agonía que ella proponía con su interminable arribo, haciéndome sentir que susurraba dulces palabras a su oído mientras ella sonreía picaramente…
-”aun en estos momentos soy esa princesa que siempre me haces sentir que soy…”- me decía entrecortadamente mientras mordía mi oreja, ya que su alterada respiración no le permitía mayor locuacidad.
-“Como mi princesa tienes tu lugar en mi vida…aquí, en este momento…en esta habitación regada de pétalos e iluminado por cien velas, eres mi delicioso pecado…” dije ardorosamente en un arrebato de pasión, para, al punto, arrojarla fuerte pero delicadamente hacia el revuelto lecho, habiendo rasgado y reducido a jirones de un solo tirón la suerte de camisón de tul que vestía, despojándola de él…
Sacudí mi cabeza bruscamente, como tratando de salir del trance en el que estaba estancado, no entendía porque imaginaba adelantándome a lo que inevitablemente estaba a punto de suceder. Ella me miraba a poca distancia, sonriendo inocentemente, mi cuerpo inmóvil no atinaba a moverse, sentía miedo de romper la magia del momento y solo me permitía yacer casi de bruces sobre mi espalda, a la espera de que ella se lanzara sobre mí como ave de rapiña sobre su preciado premio. Todo se hacia maravillosa y desesperadamente eterno, pero era esto lo que yo apetecía, esa incertidumbre ante lo que va a ocurrir y no se sabe cuándo.
Ella pasó la punta de su lengua por sus labios, haciendo que brillaran todavía más, mientras mi cuerpo completamente tenso, parecía que iba a romperse por momentos estallando en mil pedazos. Sonreía porque sabía que estaba a su merced, y yo nada podía hacer sino dejarme llevar por su encanto....(continuara)
Que este Post vaya dedicado a mi amiga Fresa, en agradecimiento de su ayuda en la correccion de esta pequeña historia...